Loanny Picado

Su cabello rubio, es el sol que ilumina su rostro cuando sonríe, su piel está bronceada y es bañada con el agua salada de esas olas que surfea en las playas de Costa Rica.

Leilani Mcgonagle es la hija de las olas costarricenses, criada en sus costas, hija de padres estadounidenses, pero nacida en Costa Rica. Es una joven que no sobrepasa los 18 años de edad y se desplaza en las aguas como un pez.

Sobre la tabla es imponente, su técnica es buena, y su determinación es indiscutible. Mcgonagle es considerada la mejor surfista femenina de la región, y es la actual medalla de oro en estos juegos, quizás la única competencia que puede tambalear su estatus es la nicaragüense de trece años de edad, Valentina Resano.

“La competencia es muy dura, en el agua debemos dar lo mejor, pero en medio de todo hay respeto, eso nos hace más profesionales y competitivas. El surf es impredecible todo puede pasar”, explica.

Esta joven prodigiosa del surf admite que este deporte ha sido parte de su vida desde que nació. Es como si el mar fuese su casa, el lugar donde puede desarrollar su esplendor deportivo a su máximo nivel.

Para estos IX Juegos Deportivos Centroamericanos que se realizan en Nicaragua es el punto de partida para que Leilani empiece su travesía en busca de tener un lugar en los Juegos Olímpicos, Tokio 2020.

“Estos juegos son apenas el primer paso para ir a los Juegos Olímpicos. Llegar a la máxima competición será difícil, pero trabajaré pare este objetivo y tener el chance de estar en Tokio”, dice.

Las mujeres en el surf han ganado mucho respeto en las competencias y para Leilani es primordial que se le esté dando el espacio y sobre todo la importancia de la participación femenina en los diferentes circuitos.

“En los últimos dos años, hemos ganado más respeto y nos hemos ganado el espacio en el surf. Sabemos que competimos con la misma pasión y sacrificio que los hombres, pero necesitamos más apoyo para que sigamos profesionalizándonos”, señaló.