Janyeska Sequeira

Lo que parecía un sueño, es ahora una realidad cumplida. Managua, Nicaragua fue la sede de los XI Juegos Deportivos Centroamericanos que albergó a 28 disciplinas y 3,500 atletas que dieron alma, corazón y entrega en cada una de las competencias durante 15 impactantes.

El reto era grande, instalaciones que estuvieran a la altura del evento, organización, atención, alojamiento, protección de los visitantes, un sin número de detalles que se fueron afinando en la medida que pasaron los días y el resultado es un éxito total.

Cada una de las disciplinas contó con las mejores instalaciones del país, con una inversión de más de 80 millones de dólares en la construcción de escenarios de primer nivel como el complejo de piscinas olímpicas Michele Richardson, el Polideportivo Alexis Argüello y el colosal Estadio Dennis Martínez. Todos ellos abarrotados por más de 3 millones de aficionados que llegaron a apoyar y dar ánimo a sus selecciones. Todas las delegaciones fueron asignadas en 18 hoteles entre Managua, San Juan del Sur, Granada y Estelí, donde la custodia policial estaba presente las 24 horas al día.

El orden en la organización y la atención brindada en cada una de las necesidades de las delegaciones fueron reconocidos tanto por los atletas y las personalidades de los diferentes deportes en los que se compitieron.

A pesar de que los nicaragüenses esperaron por mucho tiempo el celebrar esta fiesta deportiva, la espera valió la pena por el desempeño de todos los medallistas. Asimismo, las instalaciones deportivas de primer nivel con las que se contaron y por la calidad organizativa de un comité organizador que coordinó cada hilo del desarrollo antes y durante las competencias.

Sin duda alguna, estos Juegos Centroamericanos, marcaron el antes y después del deporte, la historia del país de lagos y volcanes. Nicaragua en el camino correcto hacia el desarrollo.